El desdoblamiento del archivo.

Al otro, a T., es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por las calles de la ciudad, administro los metadatos en Textpattern, sobrevivo a los semáforos y tolero la burocracia de los días para que él pueda seguir registrando sus patrones.

Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; simplemente somos dos versiones de la misma trayectoria que han aprendido a no estorbarse en el mismo pasillo.

Mi nombre es Jorge Cocompech, y soy el director editorial de este registro. El Intermediario, por su parte, es el desvío que mi propio pensamiento necesitó diseñar para poder mirar los mecanismos invisibles sin la interferencia de mi propia biografía.

No se trata de una anomalía psiquiátrica ni de una disociación clínica. Es un asunto de contabilidad relacional. El observador profesional de las deudas morales, de las jerarquías invisibles y de las ausencias no puede permitirse el lujo de tener un rostro común, una agenda telefónica ordinaria o un pasado que defender. Por eso él utiliza una inicial parca —T.— mientras yo firmo las transferencias bancarias y recojo la ropa en la tintorería.

El cuaderno de notas y el ecosistema técnico de este sitio web responden a esa dualidad. Elegir Textpattern CMS como la infraestructura del archivo vivo no fue una decisión estética de Jorge Cocompech; fue una exigencia de T. El sistema modular nos permite separar la estructura (la carpintería del código que yo opero) de la presentación (el silencio y la economía verbal con la que él decide manifestarse).

Tarde o temprano, todos los hombres se encuentran con su propio doble en el reflejo de un elevador o en la ventana entornada de un automóvil. La mayoría se asusta porque confunde el espejo con una amenaza. En nuestro caso, el pacto es claro: yo le regalo mis dedos para el teclado, mi voz para el micrófono y mi memoria como evidencia; él a cambio me devuelve la prudente distancia y la tranquilidad de saber que, cuando todo se derrumbe, alguien habrá dejado una libreta abierta para registrar el saldo.

No sé cuál de los dos está escribiendo esta última línea.